La Placenta, su medicina es tanto física como sutil. En su carne se guarda más que hierro, viraminas, nutrientes y hormonas, sino que nos conecta con las memorias prenatales del ser.
Me gusta la forma de la tintura para conectar con esa esencia de este bebé encarnado, ayudando a la madre en su puerperio a entender mejor sus necesidades, a la vez que le estabiliza el descenso hormonal que ocurre con la finalización de la gesta.
Por otro lado, la Tintura de Cordón es más suave en su carga hormonal, por lo que es la indicada para darle a bebé cuando consideremos que anda necesitando una reconexión con su camino a este plano para tranquilizar sus momentos de angustia y ningún otro medio pareciera servir a su calma.
Gran aliada para conectar con el aquí y ahora de la nueva maternidad que nos atravieza con cada nuevo hijo nacido.